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El camino espiritual

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El camino del desarrollo espiritual es bastante parecido al del desarrollo musical, deportivo o de cualquier otra índole; ¡aparte de ser el camino que contiene todos estos otros caminos! Los músicos y los deportistas se dedican a ejercicios espirituales usando distintas clases de instrumentos. Si dejamos a un lado los instrumentos externos y desarrollamos en cambio los internos-corporalmente la respiración  y el pensamiento-, seguiremos un camino espiritual que contiene todos los demás caminos que conducen hasta la final que contiene todas las demás. No todo el mundo es músico deportista, pero todo el mundo respira  y piensa. Por tanto, todo el mundo, en teoría, puede experimentar la zona final.

Si seguimos un camino espiritual, nos encontraremos  con guías en momentos importantes de nuestra vida. En ocasiones, estos guías adoptan la forma de personas benévolas o incluso malévolas; otras veces, se manifiestan como acontecimientos triunfantes o trágicos; y en otros más, aparece como sensaciones fugaces o sueños intangibles. Nuestros guías nos muestran lo que estamos preparados para ver cuándo estamos preparados para verlo los antiguos chinos lo sabían bien: "cuando el estudiante está preparado, aparece el profesor."

Este es el caso de Yitzhak Perlman: sin cuerdas.

Los músicos, los deportistas y otros intérpretes que ha llegado unidades a su forma de arte son capaces de hacer cosas extraordinarias (y a menudo no ensayadas) al interpretar. ¿Por qué? Porque sus cuerpos y sus mentes ya no obstaculizan sus expresiones del espíritu de su arte. Por el contrario, experimentan la unidad del ser con su arte, con su público y con el milagro cabalístico de cada instante. El siempre brillante violinista Yitzhak Perlman ejemplificó lo extraordinario en un recital inolvidable en el Lincoln Center de Nueva York. Al principio de la obra orquestal en la que era solista se le rompió una cuerda todo el mundo oyó cómo se partió, y la orquesta del teatro. Normalmente, el músico habría cambiado la cuerda. Se habría producido un comprensible retraso en el caso de Perlman, la espera habría sido más prolongada. Víctima de una polio en su infancia, camina despacio y con esfuerzo-aunque de modo majestuoso-, con muletas y aparatos ortopédicos en las piernas. Deja las muletas en el suelo y se quita los aparatos ortopédicos antes en esa época. Habría tenido que volvérselos a poner y haber abandonado el escenario, y vuelto a salir después de efectuado el cambio. En lugar de eso, hizo algo inimaginable se quedó donde estaba, con un instrumento imperfecto, y asintió con la cabeza al director para que volviera a empezar la pieza. Un periodista que estaba entre el público, escribió después: "Y toco con tanta pasión, tanto poderío y tanta pureza como no se había escuchado antes. Por supuesto, cualquiera sabe que es imposible interpretar una obra sinfónica sólo con tres cuerdas. Todos lo sabemos, pero esa noche  Perlman se negó a saberlo [...] cuando terminó se produjo un silencio impresionante en la sala. Y, acto seguido, la gente se levantó y lo aclamo. Hubo una salva extraordinaria de aplausos  desde todos los rincones del auditorio. Para demostrarle  lo mucho que valoraban lo que había hecho.

Entonces Perlman dijo algo profundamente filosófico al público y tan inolvidable como su interpretación: "a veces, corresponde al artista averiguar cuánta música se puede seguir tocando con lo que le queda, ¿saben?"

Pero que aún que la mayoría de todos nosotros que no somos músicos ni deportistas de talla mundial, la enseñanza de Perlman se puede seguir aplicando ¿A qué? A nuestra vida misma. Vivir bien es también una forma de arte exige un mayor dominio el de la música o los deportes. Esa es la gran lección que muchos aprendieron en ese recital según palabras de Reimer (periodista): "Así que tal vez nuestra tarea en este mundo inestable, desconcertante y tan cambiante en el que vivimos sea tocar música, al principio con todo lo que tenemos y, después, cuando eso ya no es posible, tocar música con lo que nos queda."

¡Sí! Y esta es la función de nuestro espíritu: tocar esa música, incluso sin cuerdas.

Descarga desde mi hosting John Williams, Yitzhak Perlman - Schindler's List

Tamaño fichero 56716 KB, formato   wmv

John_Williams__Itzhak_Perlman___Schindler_s_List.wmv

Acceso a youtube, concierto en el cual se rompió la cuerda

http://www.youtube.com/watch?v=7d-1-2W7GLI

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